En su última sesión, la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica, del Colegio de Médicos y la Universidad de Zaragoza, reflexiona sobre la medicina en el holocausto.
En la apertura del acto, la Presidenta del Colegio de Médicos de Zaragoza, Concha Ferrer, destacó que “conocer el pasado, y el papel jugado por los médicos en el holocausto, refuerza la necesidad de poner énfasis en la bioética y en el profesionalismo, dentro de la formación y del desarrollo profesional de los profesionales sanitarios”.Esteban González, Concha Ferrer y Rogelio Altisent.
Por su parte, el Director de Proyectos Académicos de la Cátedra PEC, Rogelio Altisent, señaló: “en este seminario vamos a conocer hechos tremendos que nos deben hacer pensar que los comportamientos de muchos médicos de la Alemania de hace menos de 70 años no fueron resultado del azar ni de la casualidad. Es un torpedo en la línea de flotación del relativismo moral. Esos médicos tenían una enfermedad moral que les llevó a clasificar a los seres humanos, una enfermedad de la que no nos podemos sentir inmunes”.
El Holocausto: una reflexión desde la Medicina
En su ponencia, Esteban González se refirió a cómo entre 1933 y 1945 en Alemania miles de discapacitados físicos o mentales, personas con enfermedades avanzadas y niños nacidos con defectos congénitos fueron esterilizados y posteriormente asesinados. Las acciones anteriores y la eliminación de millones de personas en los campos de exterminio contaron con la participación activa e incluso entusiasta de médicos y otros profesionales.Y cómo las enfermedades o los problemas que hoy se conciben como “sociales” (alcoholismo, sífilis, enfermedades psiquiátricas o discapacidades) eran para los nazis una degeneración susceptible de contaminar a la raza aria. En particular, el judío era considerado como la máxima degeneración.
González señaló que los médicos abrazaron con gran entusiasmo las idas nacionalsocialistas, ya que les daban una gran influencia social. A ello hay que añadir la expansión de las teorías eugenésicas (la eugenesia proclamaba la necesidad de llevar a cabo una reproducción selectiva de la especie humana en orden a su mejora). Así, afirmó, a partir de la fecha en que se promulgó la ley que permitía la esterilización forzosa de ciudadanos alemanes con taras físicas o psíquicas de posible origen hereditario, se estima que el 25% de los médicos colaboraron en el proceso de identificación y esterilización masiva.
Además, el ponente indicó que coincidiendo con el inicio de la 2ª Guerra Mundial, Hitler autorizó acabar con los seres improductivos. Se eliminaron adultos con discapacidades y personas con supuestas conductas antisociales. Los asesinatos fueron llevados a cabo en seis centros de exterminio mediante la inhalación de monóxido de carbono. Los médicos se encargaban de administrar el gas letal y certificar falsamente las causas de muerte.
A partir de la puesta en marcha en 1942 de la Solución Final al Problema Judío, señaló Esteban González, los judíos europeos son trasladados a los campos nazis en Polonia. Los médicos realizaban la selección y determinaban la aptitud para trabajar en fábricas o en los propios campos. Los que no eran considerados aptos para el trabajo iban directamente a las cámaras de gas. En los campos, los médicos nazis dispusieron de miles de personas desprovistas de libertad con las que hacer todo tipo de experimentos tanto militares, como genéticos y raciales.
Tal y como señaló el Director de Proyectos Académicos de la Cátedra PEC, Rogelio Altisent, “aprendemos medicina de verdad con casos, con historias de vida, y hace unos años nos hemos dado cuenta de que para aprender ética también necesitamos narraciones”.